La mímica y los comportamientos emocionales son suficientes para crear un vínculo mutuo profundo.
«Si el amor se tratara de ciertos patrones de comportamiento, podrías contratar a un actor para ‘realizar los movimientos'». discutir filósofos morales Lily Frank y Sven Nyholm de la Universidad de Eindhoven.
Pero, según las concepciones comunes, esto no sería amor verdadero, por muy talentoso que sea el actor. Lo que sucede ‘adentro’ importa mucho en cuanto a si se logra o no el amor mutuo..
Si observa más de cerca, estas preocupaciones no son tan convincentes como parecen al principio.
Repensar el amor y las relaciones
¿Qué nos convence de que nuestro compañero humano está satisfecho con las condiciones de libre elección y reciprocidad mencionadas anteriormente?
Es imposible responder eso porque nada más lo demuestra aparte de comportarse y actuar como si estuvieran enamorados de nosotros.
Entonces, si los robots pueden imitar o pasar por las mismas emociones de comportamiento, ¿hay alguna razón para negar la sinceridad y autenticidad de su amor y afecto? El filósofo Michael Hauskeller enfatiza claramente este punto en Mitologías del transhumanismo (2016).
Libertad de Elección

Lo mismo se aplica a la libre elección. Todavía es controvertido si los seres humanos tienen o no libertad de elección y no una ilusión de ella.
Por ejemplo, si desea saber si su pareja humana realmente lo eligió, es difícil determinarlo aparte de algunas acciones de comportamiento que lo sugieran, como su disposición a romper con nosotros cuando lo decepcionamos o lo molestamos.
La búsqueda de la verdad metafísica
A partir de esto, es evidente que la base de nuestras creencias sobre el grado de compromiso de nuestra pareja con nosotros solo radica en sus patrones funcionales y de comportamiento detectables y no en una verdad metafísica imaginaria más profunda, como muchos creen.
Fuentes de imagen: Geralt, elartistadigital
